Coyuntura Económica del Ecuador............................................................................................................................. Estévez y Estévez Economistas
LA ECONOMÍA MUNDIAL 2025
Estados Unidos detenta el mayor
PIB mundial con más de $27 mil mil millones, le sigue China con algo
más de $17 mil millones y el tercero es Japón con $1.1 mil millones o el 4% . Para el 2023 y 2024 el
PIB de EEUU crece más que el de su seguidor, probablemente debido al
enfriamiento de la economía china a propósito de su crisis inmobiliaria.
Los próximos años, iniciando en
2025, el mundo asistirá a cambios dramáticos en la economía y el comercio
mundial impulsado por la ofensiva de EEUU y por las respuestas que el resto de
países trataran de dar para defender su posición y la de sus poblaciones. Al
final se podría salir con un mundo con solidos bloques que anulen sus fuerzas o
con un hegemón económico que dicte las formas económicas y de vida, por largo
tiempo. Dicho cambio de rumbo se asienta en:
El capitalismo no tiene un crecimiento armónico y permanente, más bien desde inicios del siglo XX se observa claramente la figura de ciclos en donde hay cúspides y baches en sus resultados. Incluso estos ciclos parecen repetirse con claridad cada 40 años. De la gran depresión del 1929, paso a un periodo de guerra y post guerra que permitió crecer la economía hasta volver a caer en 1973 por el embargo petrolero árabe y luego volvió a crecer a un gran ritmo hasta caer en 2009 por el derrumbe de las hipotecas subprime. Si es así estamos en un periodo intercrisis con un rango teórico de 7 años, en el cual también se dan minicrisis de recesiva como es la que estamos lidiando posterior al golpe de la pandemia C19.
Esas minicrisis se pueden observar claramente en la curva de crecimiento de la producción mundial y en sus baches significativos de 2009, 2015 y 2020, por ello, es posible que en los próximo 2 años se puedan presentar quiebres significativos en la economía y entre ellos una grave recesión iniciada en los EEUU.
Pasada la pandemia el mundo se
encontró con mucho dinero en circulación y escasez de insumos de consumo debido
a la falta de materias primas claves, la escasez de contenedores e incremento
de precios de fletes, reducción de oferta de la industria china debido a
los cierres intermitentes que ocasionó su política 0 covid, incremento de
precios de petróleo y carbón, ruptura de cadenas de suministros a efectos de
la guerra Rusia – Ucrania y el incremento especulativo de precios en las
corporaciones, lo que provocó la reacción de los agentes económicos y
gobiernos para un incremento generalizado de los precios.



Otro factor determinante para el cambio de ciclo y una venidera reconfiguración del orden mundial es el estructural déficit comercial que acarrea EEUU desde hace casi 4 décadas; aun cuando sean sus mismas corporaciones nacionales que producen en territorios extranjeros para aprovechar las ventajas comparativas y luego reexportan a territorio estadounidense, sin embargo, es evidente que las economías extranjeras están vendiendo más en EEUU por lo que una recesión importante se está incubando debido a que el producto local no produce y vende en cantidades suficientes para cubrir la demanda y absorber su mano de obra. Revertir la situación de más de USD 1.4 billones de déficit comercial no es posible con un dólar fuerte (sobrevaluado hasta en un 25% según organismos económicos) pues encarece sus exportaciones, por lo que el gobierno estadounidense deberá tomar algunas acciones de orden comercial, fiscal y político resultado de lo cual un sacudón fuerte y un cabio de ciclo económico se avecina.

Finalmente, otro elemento que
puede cambia el ciclo económico es el factor ambiental. Profundos cambios o
incontrolables movimientos ambientales pueden desequilibrar la economía mundial
afectando la producción, el comercio y la vida misma de los habitantes. La alteración
climática que la ciencia viene advirtiendo desde hace décadas parece no
preocuparles a las autoridades mundiales, sobre todo a la recién posesionada administración
Trump.
En este grafico de seguimiento al
efecto invernadero proporcionado por la Comisión de Cambio Climático de las Naciones
Unidas, se puede observar como el indicador de emisión de carbono que tuvo un
descenso en la época de pandemia, no solo volvió a su estado anterior, sino que
se incrementó.
Previo a revisar los retos de la economía mundial para 2025, cabe repasar cuales fueron los retos planteados para el 2024.
El balance final del año 2024 nos muestra que las economías avanzadas cumplen con la mayor parte de las recomendaciones mejorando su condición, sin embargo, los países dependientes pagan la factura lo que se refleja en sus deficitarias balanzas de pagos, es decir que exportan más recursos que los que los países desarrollados transfieren a sus economías, sea vía contribuciones, empréstitos, comercio internacional o remesas. De igual forma avanzan con el aseguramiento de minerales críticos y tierras raras sean por concesión, compra o guerra.
Un ambiente de incertidumbre es lo que se percibe en las economías del mundo y se ha agravado por el cambio de autoridad en los EEUU, la inestabilidad política en algunos países de Europa y Asia y la falta de certezas sobre las medidas económicas, políticas, estratégicas y sociales que pudiera tomar los países desarrollados

Aranceles: Impuestos sobre productos importados o exportados.
Cuotas de importación: Límites a la cantidad de productos que se pueden importar.
Subsidios a exportaciones: Incentivos a sectores exportadores.
Acuerdos comerciales: Tratados de libre comercio, unión aduanera, acuerdos bilaterales.
Regulaciones sanitarias y técnicas: Normas que pueden restringir el comercio.
La política fiscal es otra
incertidumbre para el 2025 y cualquiera de las decisiones que se tomen para atenuar
deuda externa, reducir déficit fiscal o incrementar ingresos vía carga
impositiva, no solo impactarán a los países proponentes sino que cuando se
trate de los grandes actores: EEUU, China, G8, BRIcs, Zona Euro, sus repercusiones
serán globales.
EEUU enfrentan el problema de la fortaleza artificial del dólar que encarece sus exportaciones, un gigante déficit fiscal y una deuda publica que supera su PIB anual. Cada uno tendrá políticas fiscales enfocadas pero convergentes, así, reducir el déficit fiscal implicaría incrementar impuestos, que por el momento no parecen estar en el radar de la administración Trump y reducir gastos sobre todo los destinado a cuidado de salud, educación pública, carga burocrática, jubilados y el problema de la migración que consume recursos de su presupuesto.
También implicaría política monetaria, por el lado de reducir la tasa de interés con lo que se pretende quitar presión sobre el dólar y en último caso la sobreimpresión de moneda para devaluar el dólar, pero dado el peso autonómico de la Reserva Federal esta opción parece mas lejana y más podría encaminarse por la colocación de dólares en el mercado cambiario para abaratar la moneda frente a sus pares mundiales. En el caso de China, la segunda economía mundial, sus preocupaciones están por el lado de liquidar su crisis inmobiliaria (6,5% del PIB) y reactivar su producción, pero controlar su emisión inorgánica no está entre sus preocupaciones y más bien le ha conferido una ventaja competitiva para el intercambio comercial.
En el grafico se puede observar como se desploman los precios en el sector 3 de la vivienda China, esto es en el destinado a la vivienda popular,
Europa por su lado, resultaría la más afectada tanto por las presiones externas cuanto por la de países de su mismo continente, pero fuera de la órbita del Euro. Latinoamérica y el resto de economías en desarrollo sentirán el impacto de las políticas de las economías desarrolladas lo que podría traducirse en disminución de los flujos de capital e incremento de los interés para sus créditos lo que agravaría la situación de su endeudamiento publico, mientras es obligada a severos ajustes fiscales que garanticen estabilidad económica y cumplimiento del pago de las deudas.
Otro signo de la incertidumbre es
el comportamiento del mercado financiero y bursátil y un indicador clásico es
el comportamiento de la tasa de corto plazo que suele bajar para incentivar la
producción y evitar una recesión general o incrementarse para evitar la fuga de
capitales. En el gráfico observamos el descenso de la tasa de interés que se estaba
gestionando con el objetivo de redireccionar los flujos hacia la inversión y reactivar
la economía, pero que cambia su comportamiento para incrementarse justamente
por el temor y los actores prefieren colocarlo en bonos o inversiones de plazo más
seguros. Según los dos gráficos el mercado en EEUU se evidencia más nervioso
(-1,9) que sus pares zona euro (-1,8) y mucho más que sus pares de economías
emergentes (- 0,55).
Por lo expuesto las perspectivas de
crecimiento para el 2025 son más bien modestas y de ser alteradas en sus metas incluso
podría verse en una situación de decaimiento y con ello de franca recesión. Con
ésta conclusión coinciden algunas fuentes económicas globales consultadas, entre
ellas: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de
Desarrollo, Comisión para América Latina, la publicación The Economist, entre otras.
Según las publicaciones consultadas, el mundo crece apenas un 0,1% y sobre todo impulsada por el crecimiento de India ( 6,5%), China (4,6%) y de otras economías emergentes. EEUU espera crecer casi igual que en el 2024 y se mira con preocupación las economías de la Zona Euro (Alemania, Francia y España) que apenas crecen o decrecen y se colocan en franca recesión. La 3ra. economía del mundo japón tiene un paupérrimo crecimiento ( 1,1%) y en Latinoamérica el gigante Brasil y Mëxico igual verán decrecer sus economías.
Finalmente, los riesgos que enfrentará la economía mundial en el 2025 son: